Mal dia para buscar

14 de febrero de 2017

El amor y las telenovelas.

Hay dos sedes del museo de las relaciones rotas. Una en Los Angeles y otra en Zagreb. No dejan de ser reclamos de telenovelas, de excesos y extremos, de historias de amor de aquellas que rascan la pared dejando marcas. Si no hay restos de los naufragios parece que no hay amor. Si no existe ese viaje a la luna o al infierno hay quien puede llegar a pensar que no hay nada.

Caminando por la montaña rusa de los excesos se nos olvida la calma del camino llano.

Durante años quise pensar que el amor era uno de esos momentos en los que se da una alineación de planetas. Uno de esos momentos en los que las miradas se entremezclan, en los que hay un antes y un después, en los que los cuerpos no quieren separarse. Yo dije, una vez "espero que te guste el café que hago por las mañana" y tuve la suerte, más tarde, que le gustaba. "Llueve mucho ahí fuera, quédate". También me dijeron alguna que otra cosa más sutil: "¿subes?" y menos: "ven". También fui obsceno y lo fueron conmigo. Y también me engañaron y me engañé, me sentí estafado y digno. Tardé en responder un mensaje o me quedé mirando si leían el mío. Tuve celos de todos los colores y grité. Me gritaron. Me dejaron por otro que luego no era tan bueno. Dejé por ser incapaz de comprometerme y cuando me quise comprometer era tarde o era pronto. Soy un tipo que no acierta con los momentos en la mayoría de los casos, un visionario con la visión poseída por el astigmatismo, que es cuando se ve bien de lejos pero de cerca todo aparece nublado.

Nos dijimos frases feas y nos arrepentimos en silencio. Volví con las orejas gachas, que es como debería de tener las orejas Batman porque es un superhéroe atormentado. Rogué que se fuera para no sentirme culpable o que quisiera volver para dejarla yo, casi como un golpe de dignidad absurda que se da encima de la mesa.

Siempre, casi siempre, creí que el amor era una sucesión de emociones infinitas. Una telenovela dramática y enamoradiza que va de aquí para allá sin detenerse nunca. Creí, creímos quizá, que sin esos volcanes de emoción algo estábamos haciendo mal. Que quererse era ascender hasta la estratosfera para caer en picado, quemarnos las alas de cera como Ícaro.

Y no, no es eso.

Es desayunar. Y redesayunar. Y olor a café.

El amor no es una telenovela.


10 de febrero de 2017

Racismo igualitario

Hay muchos tipos de racismo. Es, exactamente: 1. m. Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive.

Para eso, inicialmente y como premisa mal entendida, hay que creerse que se pertenece a un grupo étnico diferenciado. Es un mal principio. Algunos, poseídos por una moral un tanto peculiar, llenan sus bocas de racismo cuando se meten con los suyos. Gritan que la culpa es de los otros que no son humanos, que no son capaces de comprender que hay gente diferente. Se meten con los blancos, con los ricos, con los heterosexuales, con los hombres. Se meten con los periodistas cuando no les dan palmadas en el hombro. Se meten con los que fueron sus amigos y con los que fueron sus colegas o sus vecinos. Les acusan de ser culpables. Hacen una bola con el papel del daño y lo lanzan a la cara del contrario, del otro, del malo, del, según palabras textuales, racista.

Ser racista parte de creerse en un lugar diferente, de usar un punto de partida en el que no nos ponemos en el mismo sitio, en el que "un hombre mata" es diferente a "un blanco mata" y a "un paquistaní mata". A veces nos gusta dejar que el cerebro cree los huecos que no tenemos en la historia, como una ilusión de esas que aparecen en los juegos que engañan a la mente. Nos gusta creer que todos los niños son puros, que todas las mujeres sumisas. Nos gusta imaginar a todos los pobres subyugados y a los ricos subyugadores. Nos calma creer que si un asiático tiene un restaurante es un chino y que tiene trazas de gato en los rollitos de primavera.

Así que no hay racistas de un lado ni de otros. Hay racistas en todos los lugares. Se puede ser racista de negros y racista de ricos. Racista de homosexuales y de heterosexuales. Racista de  la derecha y de la izquierda más barbuda y molona. Tontos hay en todos los bares, independientemente de la música que pongan. En este caso es sencillo: racistas son los que culpan a los demás de lo que les pasa y además, con ello, se han puesto en un punto de partida diferente, encima o debajo, de los demás.

El racismo empieza dentro de la estupidez de cada uno. No hay diferencias de clases ni de sexo ni de religión. El racismo no es, precisamente, racista. Va y viene para todos por igual.

Pd: tontos de nacimiento

7 de febrero de 2017

Mucho. Fue

Fue el atasco en la nacional, el ministro, mintiendo mal. Fue la cognitiva sin tapujos. Fue el demonio más oscuro la noche del exabrupto. Fue el destello en la mirada de tu amada. Ohhh. Fue la reunión con tus amigos barbudos, sus consejos siempre son oportunos. Fue la decisión del jurado. Fue la muchacha en apuros. Fue que las cosas siempre vienen mal dadas. Fue el comentario inoportuno del gilipollas de al lado. Ohhh Fue que tocar bien da igual. Ohhh Fue la incertidumbre con respecto al final. Fue que siempre te han ignorado. Fue una cagada compartir tu estado. Fue un problema no haberlo hablado. Fue totalmente inesperado. (roll eyes) Ohhh Fue la conjunción retórica de todos los momentos que perdí sin haber actuado. Fue el delirio atragantado en las profundidades del calor. Fue que nunca tuviste el valor. Fue que sucumbir al miedo, fue lo primero que te enseñaron. Ohhh Fue que saber pedir perdón, es mejor que tener valor Fue que saber pedir perdón, es mejor que tener valor.

30 de enero de 2017

Paloma Chamorro. Herencias.

Existió un pasado no muy lejano en el que era casi normal ver a personas fumando en los autobuses y en los lineales de los supermercados mientras el Seat 131 Supermirafiori estaba aparcado en un descampado que hacía como parking. Se supone que era el final de los 70 y el principio de los 80. España se despertaba de 40 años de letargo autárquico y nos daban miedo los primeros punkies.


Algunos se rasgaban las vestiduras porque Las Vulpes cantaban, con sus caras de niñas, "me gusta ser una zorra" y no pasaba nada con las canciones de la Velvet porque en España saber inglés y entender las letras (más o menos como ahora) era un privilegio de unos pocos. Almodovar vivia al amparo de Mcnamara y decía que iba a ser mamá, que iba a tener un bebé, que le llamará lucifer y le enseñará a vivir de la prostitución. Alaska meaba en el cine y cualquiera que fuera un artistazo o que hiciera ruido salía a la calle a explotar las grandísimas capacidades artísticas que siempre han existido en este pais.

Y todo lo veíamos por la televisión, como un gran gurú. En esa televisión, con los pelos arriba y con sus cueros y el humo de los cigarros entre el público de edades menores y mayores, Paloma Chamorro hacía entrevistas en las que preguntaba a los artistas por sus trabajos, por todo aquello que querían decir o proclamar con sus canciones. Paloma, que empezó entrevistando a Dalí y a Miró, lidiaba con los primeros Radio Futura, con Ejecutivos Agresivos, con Berlanga (que era un compositor sublime), con los sosos de los Secretos o con los nikis. Con aquella (Rubi) que tenía un novio que tocaba en un conjunto beat. John Cale, Golpes Bajos, Paralisis permanente, Kaka deluxe, Derribos arias, Siniestro, Nick Cave, Phychedelic Furs o incluso los Smiths. Todos ellos con ella y ella con su licenciatura en Filosofía Pura demostrando que se puede ser moderno sin ser un inculto porque en aquella época también, la preparación de los jóvenes era tremenda y su futuro algo muy incierto.
Y ayer murió Paloma, dato ratificado por otra grande como es Ana Curra. Supongo que en ese momento de lucidez del que se dispone antes de morir pudo llegar a plantearse si aquella sociedad que se luchaba por conseguir en los 80 se parece en algo a la que tenemos. Deduzco que no, que los problemas siguen siendo parecidos pero mucho más limpios, que Alaska hace realitys y saca la misma canción cada dos años y que los modernos habitan bares Vintage conduciendo coches híbridos mientras las reivindicaciones se convierten en panfletos que se defienden delante de Ana Pastor. Que las canciones que se cantan ya no tienen letras que digan nada más que Malú se volvió a quedar sin novio y que todo aquello que luchaba por una sociedad autosuficiente e inteligente se ha quedado en las sesiones alternativas de pequeños bares de cerveza que agonizan porque no tienen un bonito y wonderful perfil en instagram.

La herencia de Paloma nos dejaba libertad para pensar, para ser libres. Nos hacía creer que podemos ser mejores entre nosotros y solidarios con nuestros vecinos y amigos. Nos lanzaba de cabeza a un futuro en el que, como en su programa, todo estaba permitido y que aquellos a los que no se llevó la heroína por delante, a los que no atontaron con el resto de las drogas, éramos los que teníamos la responsabilidad de cambiarlo todo.

Y ha cambiado, pero no en esa dirección.

Seguimos con paro, con esa desaprensión al sistema, con una miserable incertidumbre. Nos incomoda pero ahora simplemente nos vamos Zara, colgamos fotos en facebook, compramos en Amazon (para que no tribute en nuestros médicos) y hacemos likes tontos creyendo que un gobierno en el que no confiamos nos arreglará la cabeza y las humedades de las ventanas. Esperamos la llegada de salvadores porque no nos vemos con energías para hacer nada por nosotros mismos pero creamos salvadores de tercera división sin un pie en la realidad y los dos en sus iPad. Vivimos en latas donde queremos conservarnos como anuncios con piernas. Nos globalizamos creyendo en el gratis total y vemos el hormiguero esperando un nuevo meme. En televisión nos escandaliza un pecho en horario infantil y creemos que hablar de drogas es generar yonkis. Tenemos miedo a oir a cualquiera hacer uso de su libertad dialéctica, de defender opiniones que no sean las nuestras sin ridiculizarlas, de confiar en los demás e incluso de abrir la mente a sonidos e ideas que no se nos hubieran ocurrido por nosotros mismos. Eso es lo que intentó Paloma que no sucediera y ha sucedido.

Sus herederos somos minoría discriminada y víctima del camino que nuestro país escogió, que era el más fácil.

Descanse en Paz y que no se mueran sus ideas.

25 de enero de 2017

Mad about you / Glory Box

Feel the vibe, feel the terror, feel the pain / it's driving me insane / I can't fake / for god sakes why am I / driving in the wrong lane / trouble is my middle name / but in the end I'm not too bad / can someone tell me if it's wrong to be so mad about you / mad about you / mad about you / mad 
Are you the fishy wine that will give me / a headache in the morning / or just a dark blue land mine / that'll explode without a decent warning / give me all your true hate / and I'll translate it in our bed / into never seen passion, never seen passion / that it why I am so mad about you / mad about you / mad about you / mad
Trouble is your middle name / but in the end you're not too bad / can someone tell me if it's wrong to be / so mad about you / mad about you / mad

I'm so tired of playing
playing with this bow and arrow
leave to the other girls to play
For I've been a tempestuous to long
Just give me a reason to love you
Give me a reason to be a woman
I just wanna be a woman

give me all your true hate / and I'll translate it in your bed / into never seen passion / that is why I am so mad about you / mad about you 


Y esto es lo que sale cuando se junta MAD ABOUT YOU con GLORY BOX (que pertenece al rotundo Dummy)

Extra: hay quien le suma Feeling Good

24 de enero de 2017

Dios soy yo y el Demonio todos los de allí.

Decía Fromm que todo ser humano necesita de la figura de un Dios. No es algo religioso pero sí una figura que sea capaz de premiar y castigar con enérgica justicia. Esa figura, realmente, aparece en todas y cada una de las culturas. Es un padre, un jefe, un gobierno o los elementos atmosféricos dando cosechas y asolando tierras. Hasta ahí podemos estar de acuerdo y puede ser incluso aquello de que "el tiempo pone a cada uno en su sitio", si es que el tiempo posee conciencia y justicia, aunque sea relativo.

Porque aunque sea falso es un argumento para seguir viviendo o para mantener ciertas las normas. "Lo que debe ser"- que decía mi madre.
Sin embargo es curioso como se disocia ese Dios Castigador en dos cuando se trata del ser humano contemporáneo.

Si alguien no tiene trabajo la culpa es del otro. Si nos dan un premio es porque nos lo hemos ganado nosotros. Perdemos por el árbitro y metemos los goles nosotros. España nos roba, Europa nos exprime, La gran invasión asiática, las multinacionales energéticas. La gestión laboral del gobierno. Las actividades culturales gratuitas de nuestra comunidad autónoma. Si te curan un grano es por el médico que puso tu alcalde. Dios es cercano. El demonio vive muy lejos. Aquí estoy yo para que me adores y si algo malo te sucede será por algo anónimo y difuminado que reside en Mordor, que es un oscuro, malvado y lúgubre lugar. (Pero los que viven allí, en el fondo sur del campo de fútbol de la vida,  creen que la culpa es nuestra)

Y así, se cierra el círculo donde la culpa nunca es de nosotros y nuestros "dioses" siempre pueden culpar a los demás. La culpa es del gobierno, de la oposición, de la mano de obra barata de la india, de tres árabes con camellos, de un ruso borracho o de dos americanos en un mustang colorado. Las buenas noticias son porque yo (véase yo=el que lo cuenta) soy muy buen gobernante, opositor, trabajador, árabe, ruso o norteamericano.

Dioses de cerca, demonios de lejos. Se han desdoblado geográficamente.

Sólo nos miramos a nosotros para lamernos las pelotas y si escuecen nos lo pegó aquel de allí, el de la otra tribu.

La división genera monstruos: los que lo creen así como dogma de fe.

En realidad tener siempre un culpable lejano sobre el que no tenemos capacidad de influencia es una manera de dejar nuestra libertad en manos de los demás, de dejar de ser libre, de justificar que por mucho que nos esforcemos nos joderá aquel demonio malvado. Es un acto de cobardía y una excusa para no responsabilizarnos de lo que nos pueda suceder, si es que es algo que no nos agrada. "Miedo a la libertad", miedo a enfrentarse a la ordinariez de la vida. Opositores y quejicas profesionales necesitan esa figura porque cuando se encuentran desnudos ante sus propias decisiones corren a esconderse. Luché por tenerla a mi lado y cuando llegó a la puerta me aterró darle las llaves porque estaba bloqueado por el miedo a equivocarme. Eso es otra historia aunque un ejemplo válido. Yo fui bueno y ella quien no me quiso. El otro, lejano, con el que se fue. El demonio que no puedo controlar.

Dios y El Demonio ya no son el mismo ente. Dios soy yo, el Demonio los demás.

(Pd: se puede aplicar al nacionalismo, economía globalizada, Trump, fútbol, manifestaciones artísticas, fracasos de taquilla, muerte del comercio local y responsabilidades sentimentales)

18 de enero de 2017

Retrohumanización

La primera vez que leí algo intenso sobre inteligencia artificial simplemente llegué a la conclusión que las máquinas, a base de programación más o menos compleja, eran capaces de simular un comportamiento aparentemente humano. Eran los años 80 y en realidad resulta cierto de una manera bastante aplastante que es muy sencillo parecer humano sin serlo: sólo hay que decir lo que sabes que se quiere oir.

Pero eso no es ser humano porque los humanos, si nos vamos a la escala de la realidad, somos imperfectos. Dudamos, nos caemos, buscamos, no vemos lo que está a nuestro alcance y nos quejamos siempre de las malas acciones de los demás.El ser humano es, como uno de sus componentes principales, estúpido. Y le gusta. Le apasiona. Todos nos sumergimos, de vez en cuando, en nuestras sinceras y más profundas apocalipsis. Montamos a caballo sobre el día del juicio final lanzando nuestros rayos de destrucción, cual Zeus, sobre todo lo que nos rodea incluso si nos quemamos las manos. Es más, a veces nos encanta enseñar las llagas en las palmas para demostrar lo dramático que es todo.

La autocomplaciencia, definida como la satisfacción por los propios actos, propia condición o manera de ser, está bastante mal vista. Necesaria sí, pero mal vista.

Actualmente la inteligencia artificial se centra en la necesidad de aprender por parte de las máquinas. Se basa en una cosa llamada la retropropagación y básicamente se establece un principio, un resultado deseado y se compara lo que se obtiene con lo que se desea para ir amoldando el "pensamiento" matemático hasta encontrar un patrón de funcionamiento aceptable. Visto así es como entrenar a alguien para que se convierta en un eficiente gilipollas. Muy eficiente y muy gilipollas por muchas capas de pensamiento que haya entre un lado u otro. No hay nada más repelente que alguien que siempre tiene razón. Sí lo hay: quien, sin tenerla, se empeña en imponer decisiones incorrectas. Conozco a quien está convencida que la ineptitud de sus superiores ha convertido su brillante trabajo en polvo. Eso la arrastra a una pequeña apocalipsis de la que sale de vez en cuando, incluso agarrando un almohadón mal enfocado, para que la recuerde como ahora.

La inteligencia artificial de los 80 quería parecer humana y la del siglo XXI quiere ser los humanos que no somos. Por eso Google no te responde "déjame, que estoy triste" o te pone "¿a mí que me cuentas?, tú sabrás". Hay días en los que reniego de la ineptitud humana y hay días en los que reconozco que soy tremendamente inepto. Mandar un mensaje del que, en realidad, no deseo respuesta. Contar algo sin importancia para obtener una consecuencia diferente o, simplemente, preguntarme amargamente el motivo por el que hice tal o cual cosa. A veces el motivo por el que no lo hice. Todas esas facetas me hacen humano y, sintiéndolo mucho para los programadores, imposible de emular por parte de cualquier retropropagación.

Sin embargo, cuando me siento en una mesa y me hago el digno, cuando explico con detalle algunos de los sueños y de los hipotéticos escenarios en los que deseo que se desarrolle el futuro, siempre responde a unos lógicos y razonables pasos. Estoy convencido que jamás se darán exactamente así porque en ese instante seré un algoritmo o un gilipollas, que también lo soy un poco. Entre la lucha de la razón contra la humanidad siempre pierden los dos.

El ser humano actual vive en unas cotas de desesperanza nunca alcanzadas. Los psicólogos, los psiquiatras y los fabricantes de substancias castigadoras de la voluntad campan como la muerte en el campo de batalla de la modernidad, poblado de cadáveres agonizantes con forma de abandonados, autónomos, ansiosas educadoras, bulímicos, youtubers, mujeres perfectas que duermen solas y románticos incomprendidos. Pasamos de la rabia a la desesperanza en un chasqueo de dedos, del amor al desprecio y de la soledad al más intenso de los amores como si nos fuera la vida en ello, como si la última oportunidad de ser felices se desvaneciera con el invierno. No nos vale con ser moderadamente felices ni aceptablemente mediocres. No nos vale con equivocarnos cada día y todo eso es, precisamente, lo que nos hace humanos. lo que nos hace estúpidos. Lo que nos hace grandes.

Ninguna inteligencia artificial puede con ello precisamente porque se basa en crecer acumulando errores. No me volvió loco que tuviera razón, porque no la tenía al difuminarnos, sino que era poderosamente humana. Mi ordenador nunca me lleva la contraria, excepto cuando se empeña en reiniciarse tras un amable mensaje de error del que siempre me siento culpable y no lo soy. Yo tengo las dudas y él hace lo que quiere. Y vuelve a reiniciarse, siempre, en bucle. La misma forma en la que, cada noche, vuelvo a sentirme humano. Retrohumano.

Tengo que aprender a equivocarme con más elegancia. Me niego a ser simulado en un procesador matemático sin alma aunque eso me acumule la mochila de dramas, de ausencias y a veces, como Zeus, de estigmas en las manos.

16 de enero de 2017

Buenos muy buenos, malos muy malos.

"Y todo lo demás no importa" cantaba Quique en el gran Salitre. Y después no pudo volver a hacer un disco igual. Hay quien cree que todo lo que hace es bueno, tan bueno como aquello (salvo pequeños destellos) pero no, no lo es. Lo siento Quique.

Sin embargo se suele llegar a pensar que quien tuvo un momento de lucidez lo tendrá siempre, que todos los garabatos de Picasso eran genialidades y que Hitler, adalid de la maldad, todo lo que hizo fue malo. Su perro le adoraba. El escarabajo fue el coche de Reich. Los cohetes espaciales y los primeros gps son cosas de los alemanes, mira tú. Las cámaras de gas y las bombas atómicas las financió en sus principios. Hay extremos en la historia que sustentan estas afirmaciones. Todo es bueno o todo es malo, no. Todo lo demás no importa.

En la historia de sucesos de la España más reciente hemos descubierto a miserables que se han aprovechado de la enfermedad de su hija para financiar sus vicios. Los padres de Nadia, supuestamente, usaron el victimismo de su hija enferma para acumular dinero y eso está muy mal. Sin embargo, partiendo de hecho de la inmensa maldad de los seres deleznables, ahora resulta que también tenían fotos pornográficas de la niña y la hacían visualizar las depravadas relaciones sexuales de sus propios progenitores. Esto, así contado, suena horroroso. Pero da la casualidad que las fotos que se supone que contienen material pedófilo son de esas que los padres hacen a sus hijos cuando van con ellos a la playa en la que están como están algunos niños: desnudos al sol. Todos los veranos algún pequeño corretea cerca de mi toalla y jamás pensé que sus padres fueran repelentes abusadores pero si nos vamos a la ley una foto de un niño desnudo es pornografía infantil. En fin, que como los padres son malos, habrá que hacerles malos en todo y dejar que las jubiladas se escandalicen cuando tienen sus álbumes de fotos repletos de sus nietos en pelotas certificando su primer baño o su primer día de playa. Mi madre me avergüenza con una foto que tiene ayudándome a orinar en una acera de Villarcayo allá por 1976. A donde quiero llegar es que tenemos esa tendencia de hacer peores a los malos y mejores a los que creemos que son buenos.

Sigo sin entender la necesidad de escupir sobre los que son malos o aclamar a los que creemos buenos, digan lo que digan. Pablemos es un semidios, Rajoy Satanás, Rivera un interesado y Pdro, gilipollas. Ninguno acierta o se equivoca por casualidad. Los tertulianos les defienden y atacan digan lo que digan y la verdad es que si un analista un día aclama y otro castiga dejará de ser un analista porque vuelve loco a sus seguidores. El periodismo o la exhibición pública ha de ratificar las ideas preconcebidas de los oyentes (Los racistas Wyoming y LoSantos son ejemplos). "Cariño, hoy estás fea"- es una frase que aunque partiendo de la razón traerá problemas más allá que el falso "Estás tan guapa como siempre"- que nunca falla aunque esté más desequilibrada, ese dia y dentro de su belleza innata, que un diseño de Desigual.

Ya no es que hayamos jugado a un juego de buenos y malos sino a la exageración de las bondades y las maldades hasta extremos infinitos. Los nuestros curan el cáncer y los otros sodomizan niños en callejones oscuros para comerse sus entrañas después. Tom Cruise se alimenta placenta bendecida en la iglesia de la cienciología. Los socios del Club Bilderberg buscan la manera de castigarnos y tenernos como lacayos los milenios que sean necesarios. El presidente de Iberdrola hace una muesca cada vez que alguien muere de frío. Quique gonzalez siempre es un músico brillante o, por supuesto, los padres de Nadia vendieron en el mercado negro los genitales puros de su hija enferma. De Trump no voy a decir ni pio.

Nadie es malo o bueno siempre y en todo.

Nos estamos volviendo locos y no entiendo la necesidad tan moderna de meter en los extremos a los demás y, por supuesto, no pensar.


Pd: POst del recuerdo: Los clones emocionales. (quizá también es la necesidad de impregnar todo de emoción)

10 de enero de 2017

Capas.

Estamos hechos de capas. No sólo en invierno, que es cuando nos disfrazamos de cebollas y bajamos a comprar el pan. Estamos hechos de capas, de escudos, de detalles en los que perdernos. Probablemente es el gran recurso humano para procrastinar, para dejar para mañana los propósitos de verdad, esos que escupen algunos como frases de Coelho.

La política y las telenovelas son buenos ejemplos. Las recogidas de firmas en las redes sociales para acabar con el cáncer creyendo que con muchas firmas y muchos "me gusta" se soluciona todo por arte de birlibirloque sin investigar ni trabajar, sin hacer más que click. Las canciones de vacío infinito en las que el cantante se regodea en la pérdida.

Las amarguras de un borracho abandonado en una barra, las tonterias compulsivas e incluso las camas incorrectas. Los gritos de los adolescentes y los dramas que van por whatsapp. Los malentendidos. Las mil veces que se exigen soluciones definitivas a problemas inexistentes. Los síntomas tratados como enfermedades y todos esos viajes que no hicimos por no saber qué habría al llegar o los que hicimos para no quedarnos. Las anécdotas que llenan las tardes. Las canciones de otros, las frases de otros, los problemas de los demás. Capas.

Las discusiones en los muros de facebook. Un portavoz parlamentario dando vueltas alrededor de un micrófono llenando todo de frases que no dicen nada. Una utilización de las palabras "víctima", "democracia" o "libertad" sin coger las llaves de algunos grilletes para abrirlos. No saber si el hijo es de él o del otro mientras el niño llora de hambre. Caminar por el camino de baldosas amarillas aunque el camino vaya en círculos, dejando a un lado la escalada al lugar desde donde mirarnos dentro. Besarla en un portal, secuestrarla en otra ciudad, pasar horas con esa foto que tiene moviéndome el pelo y, después, no tener el valor de explicar cual es la verdad de lo que me genera su ausencia y el pavor de preguntarla donde está porque no quiero saber la respuesta. Hay preguntas que no se hacen precisamente porque no quieres oir lo que lo resuelve, porque no es una capa sino una punzada. Hay miedo a las punzadas y a las puñaladas. Hay cobardía, que es un grado máximo de estupidez. Estrategias de defensa. Muros de protección. Fosos con caimanes. Los puentes levadizos, con el tiempo, oxidan las cadenas que los sustentan. En las ruinas quedan las murallas pero nunca los accesos.

Así que mientras nos entretenemos con las capas, con los detalles, con las cosas nimias, con la preparación del viaje o con todo aquello que sucederá lo que simplemente ocurre es que no sucede nada y pasa otro debate, otro capítulo de la telenovela u otra noche mirando fotografías.

Habrá que buscar otra capa en la que entretenerse, llorando por la ausencia de alguien que nos desnude dejando el trabajo hecho, no sea que un día hagamos algo por nosotros mismos, que es como se deben emprender algunos retos. Cada vez que lo intentamos y sale mal no sale, ponemos otro ladrillo y nos quedamos fuera quejándonos de lo difícil que es entrar.

La buena noticia es que se puede vivir eternamente en espiral y abotargado por los detalles, por las capas y, aún así, parecer una persona íntegra y valiente. 

6 de enero de 2017

Los (reyes) dias raros


...¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos ..? 

Aún quedan vicios por perfeccionar en los días raros, 
los destaparemos en la intimidad con la punta del zapato. ...

31 de diciembre de 2016

2017. Best wishes.

Santo, santo Haz milagros Mueve el mundo Cambia el rumbo
Llévate los gritos de los hombres sin espíritu, Mi corazón Llévate los grandes titulares, los desatres y la superstición Llévate también las sonrisas congeladas y el abrazo del traidor Llévate las torres infinitas con antenas Lleva todo lo que puedas Deja sólo cosas buenas Santo, santo Haz milagros Mueve el mundo Cambia el rumbo Deja en el altar los regalos de los dioses que pedimos sin cesar Rompe las barreras, las fronteras, el silencio y los palacios de cristal Toca nuestra frente y devuélvele a la gente el instinto animal Dinos nuestro nombre verdadero, enséñanos el fuego Líbranos del tiempo, líbranos del miedo Santo, santo Haz milagros Mueve el mundo Cambia el rumbo No te escondas No te rindas Santo, santo oye el llanto
Santo, santo, Santo, santo... Llévate los gritos, llévate los golpes Llévate la furia, llévate los ruidos Lleva las promesas incumplidas, las heridas Déjanos lo bueno, déjanos la vida Haz que pare el tiempo y que sople fuerte el viento Llévanos al mar y haz q se abra el cielo Santo, santo Haz milagros Santo, santo Haz milagros Cambia el rumbo Cambia el mundo ya

30 de diciembre de 2016

2016. Mi opinión de mierda


Si algo aprendí del 2016 es que por mucho que se desee algo no se consigue. También que hay pocas personas infinitas, y con eso me refiero a que son de esas que suceda lo que suceda van a estar ahí para que la espalda no toque el suelo al caer. En un libro decían que hay cinco, solamente cinco personas en la vida de cada uno que están de esa manera y que ni siquiera son de esas que aparecen todos los días pero que por alguna razón mágica, permanecen. Se cuentan con los dedos de las manos y no son quien queremos que sean porque no se controla, no se sabe que esa persona se quedará siempre. Ni siquiera que está ahí. Nos encanta confundirnos y nos sorprende, en lugares insospechados, la sensación de no querer que se vaya nunca.

Si algo aprendí del 2016 es que esa sospecha de que la democracia es el nuevo postureo era cierta, que ganó Trump, se hizo real el Brexit, se votó no a la paz en Colombia, se castró renovar la política italiana o se decidió, democráticamente, joder al inmigrante en algunos lugares de Europa, cuna de las libertades. También que la ceguera es absoluta y que el descuento hiperbólico es una verdad que empieza en la cola del Primark y acaba en la barra de los bares pasando por las urnas. Idiocracia en estado puro.

Si aprendí es que ganan los simples y los vendedores de humo. Que Samsung, Apple o Volkswagen pueden mentir sin ningún rubor y seguirán teniendo ventas pero que las jubiladas gritan al pescadero porque le salieron mal tres percebes mientras a sus nietas les llegan piedras desde AliExpress y vuelven a comprar la oferta que no es. Aprendí que nadie está a favor del trabajo infantil pero se hace cola, con la izquierdosa conciencia social, en Zara para la oferta de mentira mientras las hilanderas se mueren de hambre en Porriño.

Aprendí que las chicas no quieren ser damas pero ansían sentirse princesas (y también que dispongo de una gran mujer dentro de mi). Recordé que, teniendo algo menos de 10 años, intenté ser un niño amable con esa chica que me gustaba pero que a mediados de verano se fue con Benito, a quien su padre le había comprado una moto. Si cambiamos moto por promesas que no valen nada estamos en lo mismo una y otra vez.

Aprendí, incluso, que si alguien se va poniendo zancadillas no es mi culpa y que la culpa es la gran pelota que nos lanzamos en los juegos psicológicos que jugamos sin aceptar que la única manera de ganar es no jugar.

Será, quizá, que ha sido un año de aprendizaje. Tengo ganas de que sea un año de esos en los que al mirar atrás uno se siente orgulloso.

Yo desperté pasada la mitad del 2016 y eso me hace ser agradecido para mi reloj despertador con mejor mirada que barbilla. Pero también para quien ha estado siempre, aunque yo fuera sea un gilipollas. Pero no soy el único, ni el más. No sólo pierdo yo, a veces me pierden. Estamos empate. Empecé el año perdiendo. Es un paso.

Tampoco es muy importante mi opinión de mierda

Algunos momentos reiterativos del 2016: 

La verdad y la teoría triangular del amor
Algoritmos, caminos cortados y matemática complaciente

La ordinariez de la vida

La moda moral

No nos educaron para esto

Ya tengo a alguien que me folla los martes

Hagamos un alegato

Y, por supuesto: DOMINGO



Extra, personajes IMAGINARIOS, que vienen a joderte el 2017:

-"Soy una persona tan estupenda, tan cojonuda, que por estar aquí me debes admiración, por quedarme quieta me has de adorar, por existir tengo derecho a un salario digno, un piso con calefacción, a placer oral de calidad y gratuíto. Debe de ser mi manera de ver el mundo, mi ideología, mi acceso gratis a la wifi, mi patrón de desbloqueo. Mi música, mi orgasmo, mis bragas de mr wonderful. Mi sistema operativo, mi libertad identitaria, mi tribu urbana excluyente y mis días festivos. Si no lo aceptas, eres un machista, racista y cabrón. No me mereces".

-"No te merece ni tu puta madre"

-"Lo que yo decía: eres un fascista"

20 de diciembre de 2016

Tal día como hoy. 2009

Tal dia como hoy. 2009.

Madrid se despertó frío. Dos palmos de nieve cubrían las aceras. A las seis de la mañana sólo había humo de los tubos de escape y esas luces de las farolas que están rodeadas de una neblina que lo cubre todo. Con el paso del tiempo van cambiando los significados y, sin embargo, siempre es lo mismo. Hace unas semanas me preguntaba mi psiquiatra sobre las expectativas. Lo hacía sin usar esa palabra. Yo hacía gala de mi libertad, de haber conseguido con mucho esfuerzo y mucho sacrificio, matando partes de mi vida a las que no di importancia cuando la tienen, ser libre. -Puedo hacer lo que quiera. Soy el único dueño de mis actos- decía. Entonces tomaba aire. -Pero tengo la sensación de estar preso- Él me miraba y me volvió a preguntar -¿Cree que podría trabajar para alguien?-. -Lo ansío- respondí. -Calmar la responsabilidad de que todo lo que suceda es por mis actos, buenos y malos. Aunque tampoco estoy muy seguro de ser capaz pero sí que echo de menos que cuando esté dudando o parado haya un empujón o un cartel con la dirección que tomar, aunque sea para decir que no-

-¿Por qué de esa decisión?
-¿Cual?
-La de tener que demostrar que usted es capaz. Porque está claro que lo es.
-Yo no lo veo así.
-Porque está usted ocupado en compadecerse.
-No lo creo. Es la eterna búsqueda de la recompensa.
-¿Qué recompensa?
-Se lo voy a preguntar de otra forma. ¿Por qué se embarcó en su negocio?
-Para demostrar en casa que yo no era una carga y que me valía perfectamente.
-¿Para demostrarlo a quien?
-A mi padre
-¿Y qué es lo que me ha dicho que ansía?
Dudé mientras buscaba lo que había dicho tres minutos antes-Un empujón o una dirección-
- ... aunque sea para decir que no- terminó él.

Mierda. En realidad le sigo echando de menos cada dia desde aquel que era tal día como hoy pero en 2009. Una capa de nieve y hielo llenaba el camino al hospital.

18 de diciembre de 2016

5 consejos para una compra navideña

Teniendo en cuenta lo poco que valen los votos lo que nos queda como sociedad es nuestro consumo.

Así que como se acerca una semana de gastos os pido que, antes de comprar, penseis tres segundos si Amazon, Ikea, Apple... repercuten los impuestos en vuestra sociedad en vez de en luxemburgo. Si detrás de esa camisa de Zara hay un niño cosiendo o si acaso tras Marimar hay un entramado de empresas que desvían los impuestos a Balonia y así pagan a los profesores alemanes para educar a más alemanes en vez de a vuestros hijos o pagar al médico que os curará el día que os duela algo.

También  os pido que penséis que quien os atiende es una persona.

Muchas veces comprar no es un acto de gasto sino un acto social que engrasa los engranajes de nuestra propia cultura y nuestro beneficio futuro. Y de ese futuro los responsables somos nosotros mismos.

1- ¿Quieres más servicios sociales?: paga en empresas que tributan en tu hacienda.
2- ¿Quieres que los bancos no ganen más?: paga en metálico
3- ¿Quieres más vida en tu barrio?: compra en tu barrio
4- ¿Quieres que te traten bien?: compra a un autónomo (y respétale)
5- ¿Quieres un mundo más justo?: pregunta o lee el origen del producto.

Esas preguntas se responden en tres segundos.