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9 de junio de 2011

Oferta y demanda de consumo democrático

Estoy seguro que alguno de los componentes de las 4500 familias que cobran pensiones de funcionarios muertos en Grecia se manifestó furibundamente contra los recortes de su gobierno. Es más, muchos de los habitantes de Islandia, paradigmas envidiados por algunos idealistas, van a su casa a sentarse delante de su televisor de 4000€ contentos y felices porque hayan logrado que su gobierno diga que ahora no está dispuesto a pagar las deudas que contrajeron sus súbditos para pagarse la segunda y la tercera vivienda.

Anoche, sentado a mi derecha, un amigo se quejaba de la sensación de estafa que le recorre el cuerpo cada día que se sienta a intentar entender la tarifa de su teléfono móvil. Aburrido por un absoluto desconocimiento del medio- nos dijo- tomó la determinación menos hábil que es llamar a Atención al Cliente donde una operadora de marcado acento sudamericano, bajo sueldo y demasiado tiempo libre tardó quince minutos en recordarle su tarifa.

"Dijo varias veces la palabra gratis y cada mes pago más"- sentenció.
"Utilizan unos argumentos y unas palabras que lo que hacen es confundirte"- añadió.

Justo a su lado un amigo experimentado en el mundo hotelero afirmaba que cuando un cliente entra por el hall pide la habitación de 30€. No le importa saber que cualquier servicio adicional tendrá un coste, que la habitación está en el sótano o que de desayuno, como mucho, le darán un par de galletas María de anteayer. Volverá a casa para decir a sus amigos que pagó 30€.

Otro puso el ejemplo de Ikea donde tú llegas, tú lo cargas, tú lo pasas por la cinta transportadora, tú lo llevas a casa, tú lo montas y ni siquiera te dan una nómina a fin de mes porque, en definitiva, en Ikea parece que el único que trabajas eres tú. Es mucho más barato que otras empresas que te lo montan en casa con una sonrisa.

Yo volví a mi sector donde parece que la informática es tan estupenda que eres más listo cuantos más gadgets seas capaz de acumular con la idea absurda que fabricarlos, venderlos y aprender a asesorar a alguien no tiene un precio y sin embargo en algún almacén lleno de cajas y personas sin conocimientos donde la impresora cuesta 2€ menos pero el cable (que no lleva) 10€ más da la sensación que puedes hackear la web de la Nasa de una forma mucho más barata.

"Ya estamos con lo de ¿Para qué necesitas el ordenador?"- me interrumpió.
"¿Para qué necesitas el teléfono?"- respondí con una pregunta al más puro estilo gallego.
"Para llamar"
"Entonces, ¿por qué tienes una tarifa de datos?"
"Porque me dijeron que era gratis y me regalaban el terminal"

Entonces aproveché para regodearme en el argumento de que, casi como la televisión que tanto criticamos, tenemos la sociedad de consumo que queremos o con la que queremos que nos engañen. Cuando, por ejemplo, un operador de telefonía descubre que consigue cobrar lo mismo (o más) entorpeciendo la capacidad de razonamiento de sus clientes a base de "gratis" o de "el primer año" sencillamente lo hace porque lo que quiere es vender y está ha demostrado que así vende más de la misma manera que con falsas promesas se obtiene mucho más éxito en un bar.

La venta es un concepto profundamente democrático donde se ofrece lo que adquiere la mayoría.

"Entonces la mayoría es tonta"- me dijo.
Yo, simplemente, hice una pausa mientras subía las cejas, encogía los hombros y le miraba.

Luego, con los postres, volvimos a hablar de los 19000 que cobran el paro teniendo trabajo en Grecia o del 24% de economia sumergida de este pais lleno de listos que les encanta que les traten como tontos mientras abarrotan los centros comerciales llamando por el móvil con tarifa de datos.

Pd: Mis ordenadores de 500€ valen 450€ en la competencia, pero si no adquieres el seguro de garantía (la garantía obligada por ley de toda la vida) de 200€ no te lo venden. En algunas web se venden a 450€ pero llevan 10€ de seguro de transporte y 50€ de portes. Yo vendo menos pero si digo 500, son 500. Tampoco hago ninguna promesa en los bares. Así me va.

2 comentarios:

Mouse2 dijo...

Es como lo de Vueling: "Baleares, 30 €". Y una polla como una olla, 30 €...

Anónimo dijo...

La gafa graduada, montura y cristales 29 €, antireflejante 89 € cuando en USA te ponen antireflejante por 6$.